La suerte no existe, descubre como crear tu propia suerte

Hacemos uso de la palabra suerte como una explicación de las cosas buenas o malas, que no sabemos cómo pasan. También hacemos uso de la palabra SUERTE para hacer sentir bien a los demás cuando algo les sale bien o mal. Podemos hacer sentir a alguien realmente bien cuando le decimos, tú sí, que tienes suerte. O lograr que no se sienta tan mal, cuando las cosas no salen como quería y le decimos que no fue su culpa, simplemente no tuvo suerte.

Suerte en inglés LUCK (laboring under correct knowledge) significa trabajando bajo el conocimiento correcto.  Date cuenta que la suerte no existe, es una ilusión, todo en el universo ocurre por leyes muy precisas y a medida que comprendas estas leyes e intentes incorporarlas en tu vida, las cosas que quieres comenzarán a suceder.

En el momento que decidas conscientemente eliminar de tu vocabulario la palabra suerte, y empieces a trabajar bajo el conocimiento correcto, para las personas que están a tu alrededor, parecerá que te has convertido en una persona con “suerte”.

Una de estas leyes que explica lo que algunos consideran suerte es la ley de causa y efecto establece que cualquier acción produce o devuelve un resultado en proporción exacta al acto o causa que lo inició. La causa es el pensamiento y el efecto, los resultados que tienes en tu vida.  

Y esa es solo una de las leyes universales que controlan lo que atraes a tu vida. (Aprende cuáles son las leyes universales que necesitas conocer para usarlas a tu favor).

¿Qué es la suerte y porque crees en ella?

La suerte es el éxito o fracaso al parecer provocado por el azar, en lugar de a través de las propias acciones.

Es una forma de pensar, que se ha transmitido de generación en generación por la falta de conocimiento de por qué y cómo ocurren las cosas. Si tus padres creen en la suerte, probablemente tú también creas en la suerte y tus abuelos.

Tenemos mucha información que viene de generaciones pasadas, ancestros que nunca conocimos, pero que a través de los años sus formas de pensar se fueron transmitiendo de generación en generación hasta llegar a ti.

Operamos con información desactualizada, en la época que nacieron nuestros bisabuelos, no eran conscientes de los conocimientos que tenemos hoy en día, sobre cómo funciona el universo y las leyes que rigen el pensamiento.

Se ha descubierto más de la mente humana en este último siglo, que en todos los siglos anteriores juntos.

Para ellos en ese entonces, las cosas que no tenían explicación de porqué ocurrían ciertos eventos a algunas personas y a otras no, tenían que darle una explicación, y la explicación era la SUERTE. Porque no tenían idea de porqué sucedían las cosas.

Y esta información incorrecta, la tienes en tu cerebro, porque así lo aprendiste de tus padres, y es lo que crees como “verdad”. Y hasta que no la actualices, y aprendas porque obtienes los resultados que tienes. Tus hijos van a heredar la misma data a menos que tú la cambies.

Se consciente de los pensamientos limitantes que puedas tener que limitan tus posibilidades de lograr lo que quieres. Y de los pensamientos limitantes de las personas que están a tu alrededor con las que más compartes.

Muchas de las cosas que creemos no son verdad, y tus creencias crean tu realidad, por lo que debes estar atento sobre lo que crees que es verdad que puedes haber heredado de una forma de pensar de hace cien años atrás.

Nada ocurre por chance o casualidad. Está atento cada vez que alguien mencione la palabra suerte, y en qué contexto lo utiliza.

Generalmente, oigo la palabra suerte, cuando alguien tiene un gran éxito en un negocio. Lo he escuchado múltiples veces, esa misma suerte que tuvo la persona de la que hablan, la puedes crear tú.  

Creer en la suerte te ciega y no te permite mejorar.

Algunas personas usan la palabra suerte para justificar porque otros han tenido el éxito que ellos no saben cómo obtener. O para justificar sus propios fracasos diciendo cosas como no tuve suerte en este negocio.

Cuando la verdad es que, si otros han tenido “suerte”, es porque se han preparado, han desarrollado sus habilidades y han puesto una gran cantidad de esfuerzo en el logro de sus objetivos. Y no es algo que ocurre por chance o casualidad.

Lo que la gente ve es el éxito que alguien tiene, pero nadie ve cuantas veces lo han intentado y fracasado, cuanto tuvieron que trabajar, cuantos fines de semana sin salir. En vez de estudiar que hicieron para lograrlo, y cómo pueden hacer lo mismo, lo etiquetan como una persona con suerte. Se cierran a la oportunidad de aprender de otros.

Por otro lado, cuando justifican sus propios fracasos, se cierran a la oportunidad de aprender de sí mismo y de lo que deben mejorar, (los únicos que fracasan son los que lo dejan de intentar). Pierden la ocasión de poder analizar y encontrar por qué han fallado, qué habilidades le hacen falta mejorar para tener éxito. La razón de su fracaso es que no tuvieron suerte.

Si usas la palabra suerte para referirte a algo que no salió bien, te estas robando la oportunidad de encontrar en qué fallaste y poder mejorar.

Cuando pensamos de esa manera, no nos hacemos responsables de nuestro propio éxito o fracaso, y hasta que no tomes la decisión de ser responsable de todo lo que tienes no podrás cambiarlo. Cuando te haces responsable de algo, te das la oportunidad de hacer algo al respecto.

Tienes que asumir total responsabilidad, de todos tus resultados, tanto tus éxitos como tus fracasos. Si realmente quieres ser exitoso tendrás que renunciar a la suerte y asumir total responsabilidad de tu vida, de tus acciones e inacciones. De tus pensamientos y emociones.

Las personas que encuentran oportunidades que parecen tener suerte, es porque han preparado su mente para ver oportunidades, siempre hay oportunidades disponibles, solo que no las podemos ver (descubre porque no las podemos ver).

Cuando saturas tu mente con algo que quieres lograr, la mente comienza a buscar las oportunidades que hay a tu alrededor para lograr eso que piensas constantemente. Y las oportunidades y la “suerte” empezaran a aparecer.

Y para que esas oportunidades funcionen, tienes que estar preparado, tienes que tener las habilidades necesarias y el conocimiento requerido, combinado con un esfuerzo consciente e inteligente para lograr el éxito.

Cuando ves a alguien con unas excelentes condiciones físicas, sabes que no es suerte, entendemos que, para lograr lo mismo, requiere de una buena alimentación y una rutina de ejercicio de años de disciplina y dedicación. No dices qué suerte tiene por tener un abdomen definido.

Sin embargo, en otros ámbitos como los negocios, la gente piensa que hay que tener mucha suerte, para conseguirlo. Lo que no entienden, es que al igual que desarrollar un cuerpo fuerte, también tienen que ejercitar la mente para lograr los resultados que desean.

Alguien que, desarrolle sus facultades mentales de forma consciente o inconsciente, llega a un punto que puede conseguir lo que quiera. Tienes que desarrollarte desde adentro, tus facultades intelectuales, y podrás conseguir lo que quieras. (¿Sabes cuáles son tus facultades mentales?)

Conclusión

Elimina la palabra suerte de tu vocabulario, se consciente de que tú eres el único responsable de tus logros, con tu forma de pensar, tus emociones y tus acciones o inacciones.

Decide lo que quieres, desarrolla las habilidades necesarias para conseguirlo, trabaja en dirección a tu objetivo y crea tu propia suerte con tus acciones. Estudia las leyes que rigen el pensamiento y desarrolla tus facultades mentales.

Comprométete a una mejora constante de ti mismo y empezarás a aumentar tus logros uno por uno y pronto empezarás a crear resultados que otros pensaran que la suerte te acompaña.

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