Ser Pobre en Espíritu: significado, beneficios y reflexión


Ser Pobre en Espíritu

Jesús nos dijo en uno de sus sermones «Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos» llamado el Sermón del Monte. Jesús se presenta aquí como el Maestro, para enseñarles a sus discípulos en qué consiste la verdadera felicidad, es una revelación del vivir espiritual.

Ser pobre en espíritu es aquel que aunque lo tenga todo, títulos, dinero, comodidades, todo lo que el mundo terrenal le puede dar, está consciente de su total indefensión, sabe que estas cosas, no tienen la capacidad de dar felicidad o seguridad, por lo que pone toda su confianza en Dios, sabe que solo Él, puede llenar el vacío interior que siente y darle ayuda, fuerza y esperanza.

Profundicemos un poco más para saber interpretar las enseñanzas de Jesús y el significado de ser pobre en espíritu según la biblia.

Qué significa ser pobre en espíritu según la Biblia

Jesús usa las palabras, pobres y espíritu y las relaciona con la felicidad que Dios nos quiere dar. Veamos primero cada palabra por separado.

Pobre, no se refiere a ser pobre materialmente, sino tener frente a Dios la actitud del pobre, de los que no tienen nada y están dispuestos a recibirlo todo, expresa la actitud que permite acoger el amor de Dios.

Debemos tener cuidado con pensar que esta bienaventuranza considera como buena la pobreza material, y más aún pensar que ser rico es malo. Entre las bendiciones de la prosperidad prometida por Dios está incluido el dinero.

En el libro de Hageo 2:8 dice: «Míos son la plata y el oro» y Dios está listo para entregar todo eso en las manos de sus hijos.

¿Qué pasa con el dinero? No hay nada de malo en tener dinero, no hay problema en trabajar, invertir, ahorrar y hacer dinero, el problema está en el amor al dinero.

La mayoría de las veces, hacer dinero lleva tiempo y trabajo, pero la naturaleza humana es impaciente, no le gusta esperar, es allí cuando en la mente aparece la insensatez, con sus promesas fascinantes, ella te lleva a desviar el camino, buscas el camino fácil, ya sea a través del engaño, el soborno, estafa, los juegos de azar, etc., le sigue la avaricia, comienzas a desear cada vez más dinero, a cualquier costo, dice la Biblia:

  • «Pues el amor al dinero es la raíz de toda clase de mal; y algunas personas, en su intenso deseo por el dinero, se han desviado de la fe verdadera y se han causado muchas heridas dolorosas». 1 Timoteo 6:10.

Luego encontramos la palabra espíritu, el cual no se refiere al Espíritu de Dios, sino a nuestro espíritu humano. De acuerdo a la Biblia el hombre es espíritu, alma y cuerpo.

  • «Que Dios mismo, el Dios de paz, los haga a ustedes perfectamente santos, y les conserve todo su ser, espíritu, alma y cuerpo, sin defecto alguno, para la venida de nuestro Señor Jesucristo». 1 Tesalonicenses 5:23.

El espíritu es la parte más profunda de nuestro ser, el órgano con el cual tenemos contacto con Dios y conocemos las cosas espirituales.

El Espíritu de Dios, nos habla a través del conocimiento que viene de la Palabra de Dios. Ese conocimiento no siempre apoya lo que el ser humano cree, muchas veces es reprensión. Nos lleva al camino correcto. Es por eso que el pobre en espíritu sabe que al seguir a Dios leyendo la Palabra, el Espíritu le hablará a su corazón, y le mostrará el camino de la victoria.

Jesús al decir «pobre en espíritu», está diciendo, bienaventurados los que reconocen su necesidad de la ayuda del Señor, la necesidad de desarrollar su espíritu, porque esta comprensión los lleva a Dios.

Pobre en espíritu, no solo significa ser humilde, sino también desprendido en lo profundo del ser, desprenderse de todo lo viejo y convertirse en el hombre nuevo que Dios quiere que seamos, crecer en lo espiritual, cambiar la línea de pensamiento y las actitudes, por las que el Espíritu de Dios nos da.

  • «En cambio, dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes. Pónganse la nueva naturaleza, creada para ser a la semejanza de Dios, quien es verdaderamente justo y santo». Efesios 4:23,24.

Cómo desarrollar la actitud de pobre en espíritu

Sé humilde y empático. Una persona puede parecer humilde y amorosa con los demás, pero si no tiene una verdadera obediencia a Dios y la verdad, no es en absoluto alguien pobre en espíritu. La humildad es una característica de la integridad más que de la apariencia, es una condición del ser. Sé humilde en lugar de orgulloso y soberbio, sea empático y escuche lo que tienen que decir las otras personas. Imita la humildad de Jesús.

  • «Sean humildes delante del Señor, y él los premiará». Santiago 4:10.
  • «No hagan nada por rivalidad o por orgullo, sino con humildad, y que cada uno considere a los demás como mejores que él mismo. Ninguno, busque únicamente su propio bien, sino también el bien de los otros». Filipenses 2: 3,4.
  • «Alégrense con los que están alegres; lloren con los que lloran. Vivan en armonía los unos con los otros. No sean arrogantes, sino que háganse solidarios con los humildes. No se crean los únicos que saben». Romanos 12: 15,16.
  • «Y hallándose en forma de hombre, se humilló Él mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz». Filipenses 2:8.

Hay una frase que dice: «Seamos famosos por ser humildes, en lugar de hacernos pasar por humildes para ser famosos».

Hospitalidad y prestar ayuda al necesitado: Hospitalidad no es lo mismo que recibir visitas. Si tienes que alojar a una persona en tu casa, debes de tratarla con hospitalidad, ser amable y compartir con ellas tus comodidades. Cuando ayudes a alguien, que no sepa tu mano derecha lo que hace tu izquierda:

  • «No se olviden de mostrar hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles». Hebreos 13:2.
  • «Por eso, cuando des limosna, no toques la trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres. Yo les digo que ya recibieron su premio. Pero tú, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, para que tu limosna quede en secreto; y el Padre, que ve en lo secreto, te premiará». Mateo 6: 3,4.

Aprovecha bien el tiempo:

  • «Saquen el mayor provecho de cada oportunidad en estos días malos. No actúen sin pensar, más bien procuren entender lo que el Señor quiere que hagan». Efesios 5: 16,17.

Leer, escuchar y poner en práctica la Palabra de Dios, alimentará tu espíritu:

  • «No solo escuchen la palabra de Dios; tienen que ponerla en práctica. De lo contrario, solamente se engañan a sí mismos». Santiago 1:22.

Beneficios de ser pobre en espíritu

El beneficio más grande que ganas, es entrar al reino de Dios, recibir de Él todas sus bendiciones.

Caminarás por la senda de la felicidad. Sentirás satisfacción de ver que tus pensamientos y acciones son positivas y a su vez no solo te benefician a ti, sino a tu familia, tus vecinos, las personas con quien compartes.

Cuando buscamos la presencia de Dios en nuestra vida y actuamos de acuerdo a sus enseñanzas, desarrollamos cualidades que harán que los trabajos y las tareas que se hagan en equipo se realicen con éxito, te señalo algunas:

  • Humildad: Serás auténtico, sin pretensiones, ni arrogancias. Es decir, no comportarte como el que lo sabe todo, lo cual no es cierto, nadie lo sabe todo, necesitamos del equipo para salir adelante.
  • Crecer en sabiduría y conocimiento. La sabiduría que viene de Dios, enseña a comportarse con humildad; «Si entre ustedes hay alguno sabio y entendido, que lo demuestre con su buena conducta, con la humildad que su sabiduría le da». Santiago 3:13.
  • Honradez: Estar libre de engaños. La honradez implica ayudar a las demás personas a tener perspectivas claras, hacerlos responsables, dando siempre el ejemplo.
  • Respeto: Tratar a los demás haciéndolos sentir importantes, porque realmente los son. Escuchar sus ideas y opiniones.
  • Generosidad: Satisfacer las necesidades (no los deseos) de los demás, incluso antes que tus propias necesidades.

Las Bienaventuranzas es el gran programa de la vida cristiana, en ellas Jesús enseña a sus discípulos en qué consiste la verdadera felicidad, la cual es contraria de cómo el mundo la concibe. En cada una de ellas se ve reflejado el carácter que debe desarrollar el discípulo de Cristo.

Hay una frase, cuya autoría se la ha relacionado con Agustín de Hipona, sobre el efecto que causa en las personas conocer a Jesús, dice: «Es difícil encontrarse con Él y no amarlo. Amarlo y no seguirlo. Seguirlo y no quedarse con Él».

Ser pobre en espíritu es sólo el primer escalón de la escalera para alcanzar la felicidad de la cual Dios quiere que tú goces. Si quieres conocer el programa completo, te invito a abrir tu Biblia en Mateo 5:1 al 10 y en Lucas 6:20 al 22.

Nota: Las Biblias de referencias usadas en este artículo fueron: Reina Valera 1960. Reina Valera 2015. Dios Habla Hoy. La Biblia de las Américas. La Biblia Latinoamericana. Palabra de Dios para todos. Nueva versión Internacional. La Biblia Traducción en Lenguaje Actual (TLA).

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